Amor,brackets y Rock'n'Roll (fragmento) | | Natalia Sánchez Diana

Amor,brackets y Rock’n’Roll (fragmento)

La guitarra se convirtió en su mejor amiga. Siempre la llevaba a cuestas. La guardaba debajo de la cama cuando se acostaba, si es que no se quedaba dormido con ella entre los brazos. En ese aspecto, Danny no había cambiado demasiado. Seguía cargando con su guitarra. Y cuando salían de gira con Smoking Wild Demons, era la única compañera en su habitación de hotel.

Casi siempre.

Ser una incipiente estrella del Rock&Roll y un conocido modelo atraía a las chicas como la miel a las abejas. No había demasiados lugares en Londres en los que no le reconocieran. Sin embargo, en España no contaba con demasiados seguidores. Supo reconocer a una de ellas en cuanto la vio. A pesar de los focos, de los gritos, de la música, Danny siempre se fijaba en los rostros de aquellos que asistían a sus conciertos.

No tardó en verla. Estaba en primera fila. Pelo largo, liso, que se iba aclarando, volviéndose cobrizo, hacia las puntas. Su rostro de niña era hermoso. Tenía la frente ancha, cejas pobladas y nariz respingona. Los ojos, oscuros, lo seguían a través del escenario. Era una fan que conocía todas sus canciones. Una de las pocas en aquella sala de conciertos.

La vio sonreír a sus amigas. Llevaba corrector dental. Como él durante muchos años. Y enseguida sintió algo. No podía dejar de mirarla. Por alguna extraña razón, sabía que no estaba acostumbrada a sonreír. Había cierta melancolía en sus ojos. Y cuando los cerró, mientras él cantaba Nunca volveré a enamorarme, la única balada que había compuesto hasta la fecha, no pudo evitar acercarse a ella. Recorrió el escenario, cantando, sin dejar de observarla. Aquella chica no había abierto los ojos todavía. Danny no paraba de moverse durante las casi dos horas de concierto, pero en aquella ocasión, era diferente. Se arrodilló y cantó para ella, que seguía con los ojos cerrados. Sus labios se movían ligeramente, mientras cantaba con él en voz baja.

A su lado, dos chicas que la flanqueaban, miraban a Danny con la boca abierta. Pero él no podía apartar la mirada de ella. Lo había hipnotizado con su tristeza.

Pin It

Copyright © 2017 Natalia Sánchez Diana. Todos los derechos reservados.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *